“MARÍA, MADRE DE LA DIVINA PROVIDENCIA”
Intenciones:
Por Caritas y las personas más necesitadas.
Introducción:
La Santísima Virgen es llamada así porque Dios mismo nos la ha dado como Madre providente, para que por su intercesión nos proveyera de los bienes celestiales.
A semejanza de Dios, que no puede olvidarse de su Pueblo (cf Is 49,15), es más, que lo consuela como una madre, María se compadece de nosotros, intercede por nosotros, atiende las necesidades de la Iglesia, nos llena de consuelo.
Y es Ella quien nos enseña que la fe se manifiesta con obras, como dice Santiago en su carta; nos enseña a ser providentes para otros, especialmente para los hermanos más necesitados.
Preces:
A cada intención oramos: “Señor, que como María seamos providencia para el hermano”
- Por toda la Iglesia, para que sepamos ser hospital de campaña y anunciadores del Amor de Dios. Oremos.
- Por nuestros gobernantes, que se descubran servidores del pueblo. Oremos…
- Por los integrantes de Caritas, para que el Señor bendiga su entrega generosa. Oremos.
- Por los hermanos más necesitados, los que han quedado sin trabajo, por los que están solos, para que encuentren en el Señor y en todos nosotros la ayuda que necesitan. Oremos.
- Por todas las familias, para que sean escuela de solidaridad y caridad. Oremos…
- Por todos nosotros, para que seamos constructores de una sociedad más justa. Oremos.
Oración poscomunión:
La Sagrada Familia, que vivió confiada en la Providencia de Dios, interceda por todos nosotros:
Jesús, María y José en ustedes contemplamos el esplendor del verdadero amor, a ustedes, confiados, nos dirigimos. Santa Familia de Nazaret, haz también de nuestras familias lugar de comunión y cenáculo de oración, auténticas escuelas del Evangelio pequeñas iglesias domésticas. Santa Familia de Nazaret, que nunca más haya en las familias episodios de violencia, de cerrazón y división; que quien haya sido herido o escandalizado sea pronto consolado y curado. Santa Familia de Nazaret, haz tomar conciencia a todos del carácter sagrado e inviolable de la familia, de su belleza en el proyecto de Dios. Jesús, María y José, escuchen, acojan nuestra súplica. Amén.
